Historia del monumento

Las piedras levantadas de Carnac, organizadas en sistemas complejos a lo largo de un amplio territorio específicamente elegido en la época del neolítico, todavía no han desvelado su misterioso origen. 

Sin relación alguna con las estrellas, el sol o la luna, estos conjuntos monumentales, declarados Monumentos Históricos desde finales del siglo XIX, son considerados actualmente vestigios arquitectónicos diseñados en conexión con los monumentos funerarios todavía presentes cerca o dentro de las hileras monolíticas.

Los alineamientos de Carnac, verdaderos «campos de memoria» que materializan una frontera física y mental, siguen planteando un reto científico para la arqueología: la idea del templo derruido, surgida en el siglo XIX, pierde cada día más fuerza... Aparece entonces una nueva noción, inédita: el lugar de «paso», el umbral que marca la ruptura entre dos espacios, entre dos mundos.

La estrecha relación de estos monumentos con su entorno directo constituye de hecho una línea de investigación privilegiada que ha permitido establecer rápidamente sorprendentes coincidencias entre estos tres grandes conjuntos de Carnac: la repetición de un esquema general traduce a buen seguro la voluntad de recordar el mismo mensaje.

 

El túmulo de Saint Michel de Carnac

Casi 35 000 m3 de materiales sabiamente dispuestos desde principios del 5.º milenio antes de nuestra era constituyen la colina artificial que corona una capilla dedicada al arcángel San Miguel.
Esta arquitectura funeraria monumental destinada a una personalidad de la época desvela unas extraordinarias competencias técnicas, un empeño particularmente bien logrado de los constructores y, sobre todo, una jerarquía social confirmada por la calidad de su mobiliario interior.
El túmulo de Saint-Michel, excavado por los arqueólogos entre la segunda mitad del siglo XIX y el siglo XX, corresponde a una sepultura de gigantescas dimensiones destinada originalmente a una única persona y con múltiples objetos de prestigio en su interior. La materia prima de estos objetos (jade italiano, por ejemplo) asociada a la fineza del pulido evidencian el elevado rango social del difunto.
La elección del emplazamiento de la sepultura contribuye plenamente a su dimensión excepcional: el punto culminante del territorio. Visible por todos y desde todos los sitios, desde la cima de este monumento restaurado por el Centro de monumentos nacionales se puede disfrutar de una panorámica única.

Encontramos también una decena de monumentos en dotación alrededor de los alineamientos que son menos conocidos y a veces poco accesibles, si bien algunos deberían ser valorizados ante el público, como los túmulos del Moustoir y de Crucuny…